BIENVENIDOS A DISIENTO. EL BLOG DE DAMIAN MONTAÑO

Algo hay de soberbia al tener un blog, es un espacio de exhibición personal abierto a todo mundo. Cierto, y no lo niego. Pero es, a la vez, una posibilidad de expresar ideas, generar debate y reflexión acerca de temas que muchas veces no son abordados como debiera ser (aunque no creo que aquí se pueda en su totalidad) y esta es mi intención.
Espero que a partir de estas lecturas podamos salir, liberarnos, de la enajenación tan en boga, del materialismo, del consumismo, de la virginidad neuronal y podamos ver el otro lado de algunas cosas que consideramos tan normales o que vemos sólo por encimita. En el último de los casos, me conformo con que sea un lugar pa'l chismorreo rico, del que te dan ganas de seguir en él.
Espero que lo disfruten y cooperen haciendo críticas, aportando datos, discrepando. De hecho, de ahí viene el nombre: DISIENTO, no estoy de acuerdo, pero refuto, cuestiono, pienso.
Ojalá y el objetivo se cumpla.

lunes, octubre 23, 2006

DE RELIGIÓN Y COSAS PEORES

Se ha dicho que dentro de los temas que se deben de evitar en toda plática está la religión (los otros dos son la política –de la cuál a veces no puedo evitar hablar; y el fútbol –que ese sí no es santo de mi devoción ni en mis peores pesadillas). El día de hoy, brincándome ese adagio, pretendo hablar de la religión por un tema que escuché hace algunos días en las noticias de la mañana: ¡EL LIMBO VA A DESAPARECER!

Para aquellos que no están al tanto de este lugar extraño, les cuento brevemente de qué se trata: Hay un lugar al cual son enviados todos aquellos que murieron sin ser bautizados y sólo con el pecado original (el que, dicen, nos fue trasmitido cortesía del señor Adán), esto es, los niños recién nacidos (aunque Dante en su “divina comedia” manda a ese lugar a aquellos que vivieron antes de Cristo y que cumplieron con un modelo de vida “bueno” a los ojos de Dios). Este sitio no es el infierno (pues no hay castigo) pero tampoco es el paraíso (ya que no se cuenta con la presencia de Dios). Y parece que no se puede salir de este lugar. En algunas películas o caricaturas (como los cazafantasmas) se muestra como un lugar lleno de niebla, donde no se ve gran cosa más allá de la susodicha neblina, en otras se habla de él como un lugar completamente oscuro (supongo que en consonancia con el proverbio que dice “lámpara es a mis pies tu palabra y lumbrera a mi camino”, la presencia de Dios es luz y su ausencia es oscuridad).

Lo que comentaba un sacerdote (si mal no recuerdo era Enrique Maza S.J.) es que la propuesta por “desaparecer” este lugar se dio durante el mandato de Juan Pablo II, y cuando Joseph Ratzinger era el Prefecto para la Congregación de la Doctrina de la Fe (léase de la Inquisición, versión moderna), ahora que Ratzinger detenta todo el poder en la iglesia católica se pretende cerrar el limbo de manera definitiva, (yo entiendo que Jesús dijo “lo que ates en la tierra será atado en el cielo, y lo que desates en la tierra será desatado en el cielo”, pero no creo que Dios esté como para concedernos nuestros antojos de primero crear un lugar y luego clausurarlo) pues se considera que la iglesia debe adaptarse a los nuevos tiempos (el limbo surgió como una forma de hacer presión ante la gente para “convencerla” de que se bautizara porque durante mucho tiempo se uso el lema de que “fuera de la iglesia [católica] no hay salvación” y eso se presentaba como el castigo al que se hacían acreedores los niños que no habían sido bautizados por sus padres. Aquí hay que recordar que el bautizo es el que hace a la gente formar parte de una iglesia) y aceptar que no es sólo por el bautizo que uno obtiene la salvación (que en realidad el bautizo es sólo un rito simbólico, ya que por bautizarte no tienes el pase directo a la salvación, sólo eres parte de la iglesia de Cristo, pero nada más). Lo importante aquí es lo siguiente: ¿en verdad existe el limbo? La respuesta a ciencia cierta no la sabemos. A la luz de la Biblia pareciera que tampoco, no hay una sola mención al respecto en ella, es más bien un invento que se utilizó para someter a los creyentes a la voluntad de la iglesia y que, al paso del tiempo y la proliferación de iglesias cristianas, se ha visto su inutilidad. De manera tal que ¡PAAASO A LA MODERNIDAD! Y el limbo saldrá de la lista de opciones del destino a alcanzar una vez que hayamos muerto.

Aquí, ya encarrerados en cerrar changarros que no sabemos si existen, me apuntaría a pedirle a Ratzinger que de una vez cierre el purgatorio (y miren que el de la Divina Comedia de Dante es muy interesante que hasta parece real), porque desde hace ya algunos años yo me he preguntado (aún en mi condición de católico) ¿de verdad existe? La duda me asalta por una cuestión muy simple (y utilizo como referencia lo que aprendí en Cristo Rey) si en Apocalipsis 3:15 se dice de manera muy clara que Dios no acepta a los tibios y que los vomita, ¿cómo es que Dios decide crear (si es que en verdad él lo creó) un lugar para permitirle a todos los que vivimos un cristianismo mediocre reivindicarnos ya muertos para alcanzar un lugar en su reino? ¿Y la historia del rico y Lázaro dónde queda? Veámoslo de esta forma, nos conformamos con acudir a la iglesia, congregación o templo, sólo por costumbre, para que no nos critiquen, o para que nos vean, pero que no seguimos los mandamientos que en la Biblia están escritos: no robar, no mentir, no fornicar, no embriagarnos, no golpear a nuestras parejas y un largo etcétera que mejor no incluyo para no llenar toda la hoja con esas limitantes, sin contar la falta de fe de la que hacemos gala en nuestro actuar cotidiano, esto es, decimos que creemos en Dios pero actuamos como si no existiera y las referencias al infierno no dejan de ser tan absurdas y patéticas como las del progama “puro loco”, de manera tal que ni nos angustia irnos a él (y eso de la eternidad es algo que en nuestra cabecita no cabe) y no faltan los que salen con la frase célebre “pues me arrepiento antes de morirme y listo” (¡cómo si supiéramos que vamos a tener esa oportunidad!). En este sentido se me hace tan infantil nuestra actitud, y tan desacertada la de la iglesia católica que sólo se ha conseguido un montón de críticas a la iglesia y sus millones de feligreses. ¿Acaso nunca han escuchado decir a los que se han convertido al cristianismo “es que cuando yo era católico tomaba, era mujeriego, golpeaba a mi esposa”? Pues en su intención de conseguir la salvación para más personas se ha dejado de lado lo que verdaderamente permite la salvación y se ha caído en una especie de acopio para ver quien gana más. Ni modo.

3 comentarios:

Jessica dijo...

Pienso que la gente debe tener algo o alguien en quien creer, a que o a quien aferrarse. Yo creo que soy "católica" pero si hay muchas cosas que a veces se me hacen tontas,un ejemplo claro es de lo que usted habla; el limbo. Ahora eso de las religiones yo creo que solamente son diferentes enfoques de creer en Dios, finalmente todos los caminos conducen a Roma? o no? Desgraciadamente hay gente que piensa que una religión es mejor que otra. Yo creo que solo debes aferrarte a lo que crees,ser feliz con eso y dejar que los demás digan misa. Si con esto dejo de ser católica pues nimodo, yo sólo soy.

Ade dijo...

Jajajaja! el limbo clausurado?, pense que solo eran rumores...jajaja, como ya les costo caro el seguro de piso yo creo que ahora nos van a mandar mas lejos... un piso mas arriba o mas abajo?, en fin, haber que se les ocurre a los del Vaticano, ojala que con todas las indulgencias que les pasan por ahi los podridos en dinero les alcanze para un nuevo lugarcito para ir a purgar las penas no!, por un momento imagino:

Dios dice: Hay mijos! haber si se van poniendo las pilas en otras cosas y dejan de estar inventando cuentos de hadas. Que voy a hacer como estos humanitos!!!

Ade dijo...

con* ;)